Cuando se van confirmando los países que van a tomar parte en la próxima edición del Festival de Eurovisión surge una duda referente al método de selección que se empleará. Generalmente suele ser o selección interna o una gala o festival para seleccionar al candidato. Dos métodos y una pregunta, ¿cuál de los dos es mejor?

Lógicamente, ambas opciones tienen tanto ventajas como incovenientes. La selección interna está generalmente respaldada por una serie de expertos musicales y que también conocen el festival, por lo que pueden llevar a cabo una selección tanto del artista como de la canción mucho más acertada y ajustada al perfil del evento. El decidir de forma interna ayuda también a evitar debates sobre qué cantante es mejor, o generar polémicas absurdas que pueden empañar al artista, y también evitarse problemas como el voto del público contra el de un jurado.

Hay numerosos ejemplos de selecciones internas que han funcionado muy bien. Tenemos a Amir en este 2016 que devolvió a Francia al top 10 del festival, o los Países Bajos que en los últimos 4 años han apostado por la selección interna y han logrado estar entre los 10 primeros en dos ocasiones.

Las desventajas pueden ser que el artista elegido no cuente con el suficiente apoyo del público, o que no se ajuste al perfil del festival. También la exclusión de la opinión de la audiencia puede generar controversia, ya que la audiencia en muchos países quiere implicarse en dicho proceso.

La preselección a través de una gala o galas o festivales como los organizados en Escandinavia son otra opción. Las ventajas que presenta esta opción son muy diversas. Por un lado ayuda a que los cantantes y sus canciones tengan una mayor repercusión, ya que suelen ser eventos seguidos por eurofans de toda Europa, lo cual ayuda a que ya tengan bastantes seguidores o sus canciones hayan sonado más de cara al festival.

La audiencia puede o generalmente vota en este tipo de eventos, y eso también ayuda, no sólo por su implicación, sino porque también suelen ser en bastantes casos conocedores del festival y buscan elegir al mejor representante y canción posibles para que su país sea más competitivo. Además, pueden ayudar a hacer ver aspectos que un jurado de expertos puede no tener en cuenta.

La participación de la audiencia puede ser un arma de doble filo, ya que pueden votar a una canción cuyo desempeño en el festival puede ser terrible, o que votan por simpatía y antipatía sin pensar en el potencial real de las canciones y el papel que pueden tener en la representación de su país, como por ejemplo el Chikilicuatre, que pese a tener una posición aceptable, no ayuda a la imagen de España en Eurovisión.

Además, puede desenvolver en polémicas entre los resultados del jurado y el público, ya que en caso de empate es necesario decidir quién tiene mayor poder de decisión, algo que no siempre puede resultar justo.

Resulta complicado decir qué fórmula resulta mejor ya que ambas presentan una serie de características de las que la otra carece. Sea cual sea el método que se emplee para seleccionar lo más importante es recordar que el objetivo último es encontrar al mejor candidato y canción posible para representar a tu país, algo tan esencial que parece que muchas veces se olvida.

Y vosotros qué pensáis, ¿es mejor una selección interna o una preselección?

 

 

 

 

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