Después de toda la polémica alrededor de la elección del representante español para Kiev, el descontento de algunos eurofans no parece haberse visto reflejado en los datos de seguimiento de la gala del 13 de mayo.

Con un share del 28’4%, la final de Eurovisión ha sido el programa líder de audiencias de la noche con 4.056.000 espectadores. La gala menos vista, la del 1992, tuvo un 25’4%. No se repetía una audiencia tan baja desde 2007, en la que solo 3.373.000 espectadores (28% share) siguieron la participación de D’Nash.

La cifra del share se aleja mucho de la media de las galas desde los 2000, un 41’7%. Esta media se ve inflada por el gran récord de audiencia del 2002 (80’4%), con el “efecto OT” de parte de Rosa.

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