¿Es este el eurodrama más largo de la historia de Eurovisión? Hace ya un año que Rusia y Ucrania comenzaron a luchar en el Festival, pero no precisamente por la victoria.

Ucrania creó una lista negra con personalidades rusas, especialmente artistas e intelectuales, que vetaría y podría incluso detener. Yuliya Samóylova es una de las integrantes de la misma.

Ucrania ya prohibió a la candidata rusa acercarse al escenario de Kiev y la UER propuso una actuación telemática. Algo que le sentó mal tanto a la delegación rusa como a la ucraniana, y finalmente la presión llevó a la televisión pública rusa a retirarse del festival. Flame is Burning  no actuó en la semifinal que Rusia tenía asignada.

Este año cosa parecida podría suceder. Rusia ya tiene garantizada su participación en el Festival de este año. Lo que no tiene garantizado es que Ucrania emita la actuación rusa. Este conflicto es parecido al que llevó a Marruecos a renunciar a participar en Eurovisión todos estos años. El Gobierno marroquí, si emitía el Festival cortaría las partes que no siguieran la línea ideológica del propio gobierno. Evidentemente esto era inadmisible para la UER y le prohibió en varias ocasiones emitir el concurso.

Pues lo mismo pasa con Ucrania. La UER ya le ha prohibido que corte la actuación rusa ante la lista negra que se creó tras la ocupación de Crimea. El desenlace podría ser la retirada de Ucrania, que Ucrania no lo emita y que sea expulsada del festival de 2019 (e incluso de la UER) o bien que Ucrania se resigne y emita la actuación de Yuliya. Esta última opción parece la más realista.

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