Tinet Rubira lleva muy mal lo de meterse en camisas de once varas y no deja de crear polémica con sus tuits y comentarios. Lo último es un tuit aludiendo a una ‘tortura’, el ‘acoso’ de los eurofans que critican la gestión de RTVE y Gestmusic sobre la puesta en escena de Alfred y Amaia.

La verdadera tortura es la dejadez con la que TVE trata Eurovisión. Tenemos una industria musical y audiovisual tremendamente potente. Sin embargo, RTVE no demuestra ningún esfuerzo por innovar o sorprender y se inclina hacia lo cutre, lo de siempre.

Que RTVE hiciese una puesta en escena diferente este año era importante, no sólo por un estilo de música muy diferente a los pasados años, sino por las novedades que el escenario de este año nos trae. No hay LEDs, todo se construye mediante iluminación y realización, lo cual ofrece la oportunidad de crear esferas mucho más íntimas durante las actuaciones. Esto, en un principio, beneficia a países como España o Lituania, que presentaban baladas que requerían de cierta sobriedad e intimidad. Pero claro, una cosa es sobriedad y otra cosa es una falta patente de originalidad y proyecto.

RTVE se ha centrado más en la promo y en traerse a media academia de OT a Lisboa, lo cual es realmente preocupante. La agresividad de algunos eurofans y la del propio Tinet, además de la patente dejaded y prepotencia de miembros de la delegación, no ayudan en absoluto. Si no le gustaba meterse en esto, sabiendo que todo lo que haga no puede ser ocultado, ¿por qué decidió encargarse desde un primer momento? 

La gestión de Eurovisión, por mucho que intenten opacarlo, es un escenario de cristal. Una buena o mala gestión se refleja en el escenario, y la gestión de este año; buena, no ha sido.  Cuando países que tienen menos recursos a su alcance que el nuestro y un menor potencial audiovisual nos dan tantas vueltas significa que algo va mal, muy mal.

Ya lo hemos dicho, RTVE necesita un borrón y cuenta nueva de urgencia.

 

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