Se complica la geopolítica de Oriente Medio. El alcalde de Tel Aviv elimina a su ciudad de la carrera por acoger Eurovisión 2018, a pesar de tener un estadio con cabida para más de once mil personas disponible para mayo de 2019.

Jerusalén casi decidida extraoficialmente

Pocas alternativas nos quedan a Tel Aviv, sede de la preparty israelí financiada por el propio Gobierno. Jerusalén es ahora la ciudad sede más probable para escoger el próximo Festival de Eurovisión, lo cual sería toda una provocación en Oriente Medio.

Jerusalén es hoy una ciudad ocupada por el Estado de Israel y reclamada por Palestina (que tiene enclaves en la parte este de la ciudad) como su legítima capital, con el apoyo del Reino de Jordania. Además, el este de la ciudad sufre continuos ataques de las milicias de Hamás (حركة المقاومة الإسلامية, en árabe).

Que media Europa se reúna allí el próximo mes de mayo enfadará mucho a los países árabes que rodean a Israel, y el gobierno ultranacionalista y ocupacionista de Netanyahu lo usará como propaganda política para que Jerusalén sea reconocida como la capital de Israel (sólo la reconoce EEUU, la ONU establece que no lo es).

Esto acaba de comenzar.

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